sábado, 26 de septiembre de 2020

Hola de nuevo...

Y después de tanto tiempo...

Hola de nuevo.

Creo que mis blogs ya funcionan, aunque no sé yo si los sabré hacer funcionar con tanto cambio.

Me desprendré de algún blog pero antes tengo que valorar con cuales quedarme.

Deseo estéis tod@s bien y nos seguimos leyendo...
Hasta luego.
💓Verónica O.M. 💓

sábado, 6 de junio de 2020

En mi sueño


Como un jinete
entras cabalgando
en mi sueño.
¿Dónde te escondes
que te busco
y no te encuentro?
Verónica O.M. 

lunes, 25 de mayo de 2020

Cariño mutuo



De mi Instagram
-Vero tienes un bebé?
-No, claro que no... No tengo edad. Me recuerda aquella preciosa canción que decía aquello de: No tengo edad para amarte... A lo que íbamos, es la cuna de Kyra, mi preciosa chihuahua de cinco años, ella duerme al lado de mi cama y es tan feliz de tenerme cerca como yo de tenerla a ella.
Si me buscas en Instagram:
relatosdevero (gracias)

sábado, 23 de mayo de 2020

Caricia poema




 La acarició suavemente
 y sin llegar a rozar su piel. 
Su entonación y palabras fueron la mejor caricia
 que alguien le ofreció. 
Verónica O.M.

lunes, 16 de marzo de 2020

IMPRUDENCIA...

Soy yo...
No os asustéis.
Por ser imprudente he sufrido una aparatosa caída y mirad mi ojo como está, porque no es plan de enseñar el cuerpo que si no...
Tengo un montón de moratones y heridas varias pero no me he roto ni un hueso.
Os explico:

Hace unos días estuve comprando en un súper.... cerca de casa y por no subir en el ascensor subí por las escaleras mecánicas y...
Metí el carro antes que yo y
el me tiró al acoplarse en el escalón.
Las escaleras iban en marcha y al caerme me di con ellas, intenté levantarme deprisa con el miedo de que pasaría cuándo llegase arriba y me volví a caer haciéndome un daño increíble.
Cómo pude me volví a levantar y siempre intentando dominar el carro de la compra aunque el también se quedó tirado en la escalera mecánica.
Cuándo llegué arriba lo puse de pie y muy nerviosa y dolorida vi que debajo de la ceja me empezó a gotear la sangre, me taponé la herida con un kleenex y apunto estuve de marearme.
Volví a casa llorando por los nervios y tirando del dichoso carro...
Había subido varias veces y no me había pasado nada, pero había una ligera diferencia, me había subido antes yo y después el carro.
No me volverá a pasar, seguro.
Verónica O.M.

martes, 18 de febrero de 2020

Imaginación...

Imagen de Internet

El exceso en su imaginación
no la hizo feliz, al contrario.
Pero con el tiempo
aprendió a canalizarlo
y entonces, sí...
Y ahora se siente especial
cuándo antaño se sentía
como un bicho raro
de esos que ven material
dónde otr@s se quedaban
con lo superficial
y nada especial veían.
Y ya no le dá vergüenza pregonar
lo que antes callaba
por el miedo de ser diferente
a quienes conocía.
Y hoy, si está orgullosa
de ser como es
una mujer con imaginación
con la mente despierta
para pensar, crear y ver la vida
de forma real y sin engaños... 
pese a esa facultad 
que no entorpece 
su sabiduría.
Verónica O.M.

lunes, 27 de enero de 2020

Se murió por...

Con respecto a la historia anterior...

La madre de Elena estaba harta de aconsejar a su hija de que se separara. La hija le había contado la de aventuras que su marido había tenido. La última con una mujer bastante más joven que ella misma.
Se encargó de hacerle saber a ella, la clase de mal parido que era aquel que la tenía enamorada.

-Me dijo que os estábais separando.

Y no era verdad.

La última vez que se vieron...
Ya no le dejó entrar en el piso y le pidió por favor que la dejara en paz.
No le llegó a decir...

Cuándo llegó a su casa, Elena inició una gran pelea y al momento el hombre yacía en el suelo. Le había dado un infarto fulminante.

Lo que a su madre no contó era que ella se acostaba con cualquiera desde el inicio...

Por eso la suegra lo odiaba.

La mujer lloraba, quizás le remordiera la conciencia, o no pensara que la discusión acabase con él de esa forma.

Y la que apareció última y con toda la desilusión del mundo, ya tenía la plena certeza de que había entregado cuerpo y corazón a uno de tantos canallas...

El cura tan solo oficia la misa y de algo se percata.

Y el muerto descansa metido en la caja de pino y más frío que un témpano.
Autora Verónica O.M.

jueves, 23 de enero de 2020

El sentir de tres mujeres



Suenan las campanas de la Iglesia del pueblo, uno de sus vecinos ha muerto. 
Su viuda solloza muy emocionada, y en la calle hay otra mujer bastante desesperada, que posa su mano en su vientre y murmura despacito: ¡Hijo, este es el sinvergüenza de tu padre!
El cura sigue con su letanía, hace que la viuda llore con más desespero. A su lado está la madre de ella, que murmura para adentro: ¡Maldito, ojalá te pudras en el infierno!.
Autora Verónica O.M.